"Incompetentes", literatura chilena para punks románticos de closet

No sé si sería clonazepam, ritalín, cocaína o palabra lo que hacía azotar el tiempo como conducta inexplicable, apresurando la emoción de sus personajes que, desde la agonía y la confusión, ignorando, creen entender. Y no lo entienden nada, no saben nada, pero todo lo quieren ver arder.

La autora, que entre notas rojas, recuerdos de infancia y cerveza, revive la juventud y la encarna. Siendo fiel amante de su cigarrillo, da vida y expone las ideas de la juventud de la época actual. Una generación de jóvenes que desde su individualidad perciben el mundo como un puente de muy frágiles andamios. No sé si sus cigarros la logran comprender, si el chico al que quiere la logra comprender o si ella se logra comprender. Los personajes van por la historia como ojos cegados por vendas color gris. La alegría no se representa para ellos. El vacío se impone, la demencia aplaude. La Biblia que da risa, por valentía o por temor. Los calzones que se limpian al instante, marcados por el género rojo que habrá de quedar marcado ahí. Un colegio, amigos que entienden y que permiten ser. La libertad de la persona que hace un vals en cada hazaña, en cada plan, gritando lo que sus personajes, desde ese colegio, quisieran sacar. Vueltos locos por una existencia que creen inexistente, las cervezas les habrán de recordar esa frescura, mientras ellos, tal vez, esperaban de éstas ingenua sabiduría. El humo habrá de recordar el tránsito instantáneo de la vida y las ratas, el miedo, que para esos tristes y románticos jóvenes siempre habrá de estar ahí, presente, como las llamas del fuego que ellos aman encender.

Estar perdidos los resucita como un cristo llorando bajo ese arándano, perdido, entre las páginas. Entre alcohol, drogas, desconcierto y decepción, ignoran la vida explotando en cada página como la piromanía de la que habrán todos de ser fans. Constanza explota como una estrella oscura, cargada de misterio y profundidad. La respuesta nunca estará, pero las ganas de seguir, no de morir, seguirán. Quieren sentir y, como llama, arder. Ganar ante la vida o no apreciarla. Vivir en el vacío en un mundo que parece ajeno porque ellos son mundo pero se desconocen. Punks románticos de closet, gatos que son mimados, la desesperanza del presente en el que el futuro aturde y no da más. La oscuridad de lo desconocido que siempre los habrá de conducir a la exploración loca y joven de sus seres. Cuerpos que no erectan ante piernas que habrán de temblar sobre un bulto que no lograrán levantar y bocas que hablan escondidas, lejos de lo que hay.

Una historia contada en el Chile de las manifestaciones y la inconformidad. La apatía ante la dificultad del cambio. La expresión de los besos, un tacto. El recuerdo del tiempo, la infancia, las madres, la ridícula familia y el orden mental. En Incompetentes, el sol no significará nada y la noche tampoco. La vida los concentrará alrededor de cigarrillos y cervezas, mientras la vida pasa lenta y rápida a la vez, como la duración de un álbum de Frank Sinatra.

Sobre la autora

Constanza Gutiérrez (Castro, Chiloé, 1990).
Licenciada en Lengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2011 obtuvo el primer lugar en el Concurso Roberto Bolaño por el cuento Arizona.